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Descenso de testosterona en el hombre: causas, signos y cuándo acudir al médico

Cansancio, menos empuje, menos deseo: lo que dicen los especialistas franceses sobre el descenso de testosterona en el hombre, sus causas y su diagnóstico.

Un cansancio que se instala, menos empuje, menos deseo: muchos hombres se preguntan algún día si su testosterona tiene algo que ver. La respuesta nunca es evidente. Esto es lo que dicen los especialistas franceses, sin atajos ni promesas.

La testosterona, ¿para qué sirve?

La testosterona es la principal hormona sexual masculina. Producida sobre todo por los testículos, interviene en el deseo sexual, la masa muscular, la solidez de los huesos, la distribución de la grasa, la producción de glóbulos rojos y, de forma más general, en la energía y el estado de ánimo.

Su nivel varía a lo largo del día: es más alto por la mañana. Por eso los análisis de sangre se hacen a primera hora de la mañana.

Un descenso progresivo y normal con la edad

A partir de los 30 años aproximadamente, el nivel de testosterona disminuye lentamente, en torno a un 1 % al año, y esta tendencia se acentúa después de los 60. Este descenso es fisiológico: por sí solo no significa que exista un problema.

Se habla de déficit de testosterona asociado a la edad, a veces llamado «andropausia», cuando el descenso es duradero, está confirmado por análisis y va acompañado de síntomas. Según la Société française d’endocrinologie, afectaría aproximadamente al 5 % de los hombres a los 50 años, al 10 % a los 60, al 15 % a los 70 y al 26 % a los 80.

Los signos que pueden alertar

Los especialistas distinguen dos grupos de signos.

  • Los signos más sugestivos: menor deseo sexual, problemas de erección, pérdida de masa muscular, debilitamiento de los huesos, sofocos.
  • Los signos no específicos: cansancio, pérdida de energía y de motivación, estado de ánimo decaído, trastornos del sueño, menor rendimiento físico.

Estos signos no específicos tienen muchas otras causas posibles: estrés, falta de sueño, exceso de trabajo, depresión, carencias, enfermedad crónica. Por eso la opinión de un médico sigue siendo imprescindible antes de sacar conclusiones.

Las causas más frecuentes

Aparte de la edad, varias situaciones pueden hacer que baje la testosterona:

  • el sobrepeso y la obesidad, en particular la grasa abdominal;
  • la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares;
  • las enfermedades crónicas y algunas infecciones de larga duración;
  • algunos medicamentos, en particular los corticoides a largo plazo, los opioides y ciertos antipsicóticos o anticonvulsivos;
  • un sueño insuficiente o de mala calidad, un consumo elevado de alcohol, un estrés prolongado.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El diagnóstico se basa en la combinación de dos elementos: síntomas sugestivos y una testosterona baja medida mediante un análisis de sangre realizado por la mañana, idealmente en ayunas, y confirmada después con un segundo análisis. La Association française d’urologie lo resume así: no se trata a una cifra, sino a una persona que presenta a la vez un descenso confirmado y signos clínicos.

El médico de cabecera puede pedir estas pruebas y, si es necesario, derivar a un endocrinólogo o a un urólogo. Un eventual tratamiento hormonal solo puede prescribirlo un médico, tras un estudio completo.

Lo que puedes hacer en tu día a día

Las recomendaciones generales sobre hábitos de vida son las mismas que para la salud en general, y tienen su importancia:

  • hacer ejercicio con regularidad, combinando trabajo aeróbico y de fuerza;
  • mantener un peso estable y limitar la grasa abdominal;
  • dormir lo suficiente y con horarios regulares;
  • moderar el alcohol y dejar el tabaco;
  • revisar tus tratamientos con tu médico en lugar de dejarlos por tu cuenta.

Complementos y productos «booster»: ante todo, prudencia

Ningún alimento ni complemento alimenticio trata un déficit de testosterona. En Europa no está autorizada ninguna declaración de propiedades saludables que afirme que un producto alimenticio aumenta la testosterona.

Las autoridades sanitarias francesas alertan con frecuencia sobre productos vendidos por internet como estimulantes masculinos, a veces en forma de miel o de caramelos, que contienen sustancias farmacológicas no declaradas. Estas sustancias pueden provocar efectos adversos graves, sobre todo en personas con problemas cardíacos o que siguen determinados tratamientos. Antes de consumir este tipo de producto, lee la composición y pide consejo a tu médico o a tu farmacéutico.

La miel sigue siendo un alimento, apreciado por su sabor y su comodidad. Para saber lo que contiene realmente, lee nuestro artículo ¿Por qué la miel? Composición, calorías y buenas prácticas.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad baja la testosterona?

El descenso suele empezar hacia los 30 años, a un ritmo de aproximadamente un 1 % al año, y se acentúa después de los 60. Es normal y no constituye por sí mismo una enfermedad.

¿Cómo saber si tengo la testosterona baja?

Solo un análisis de sangre realizado por la mañana, confirmado con un segundo análisis e interpretado por un médico, permite saberlo. Los síntomas por sí solos no bastan.

¿Puede un alimento sustituir a un tratamiento?

No. Ningún alimento ni complemento alimenticio trata un déficit de testosterona. Un posible tratamiento requiere prescripción médica.

Fuentes

Este artículo es informativo y no sustituye a una consulta médica. Si tienes dudas sobre tu salud, coméntalo con tu médico.

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